domingo, 5 de mayo de 2019

Encaje de bolillos

“Escribir es una manera de vivir”, dijo Flaubert. Sí, muy cierto, una manera de vivir con ilusión y alegría y un fuego chisporroteante en la cabeza, peleando con las palabras díscolas hasta amaestrarlas, explorando el ancho mundo como un cazador en pos de presas codiciables para alimentar la ficción en ciernes y aplacar ese apetito voraz de toda historia que al crecer quisiera tragarse todas las historias...”

(Mario Vargas Llosa. Elogio de la lectura y la ficción.Estocolmo.2010)



Prólogo

Un placer especial compartir la lectura de un espléndido libro, publicado en noviembre de 2018

Labores. María Teresa Torres. Luar editora. Buenos Aires. 2018.


 





Especial por ser la primera vez que, en esta bitácora, hablo en castellano. Mi segunda lengua. Soy un afortunado bilingüe que puede gozar de la belleza y hermosura de un idioma maravilloso y universal.

Todo lo que aprendí fue en castellano. Tantos tesoros!!!

Siempre positivo, valoro esa dualidad enriquecedora: Conocimientos, método, lecturas, todo con el rigor del estudio…en la lengua de Cervantes. 

Familia, convivencia, ese día a día vital, íntimo y privado, en un gallego ancestral y entrañable.

Así que, muchos años después, en este siglo XXI  ( problemático  y febril? )  no   tengo ningún reparo –y me siento especialmente orgulloso de hacerlo - en recomendarles una excelente ficción, escrita en una variada, rica y atractiva  lengua española.





Decálogo

Van diez razones que resumen las múltiples virtudes del libro.

I.- Estilo propio. Esa destreza de mezclar sabiamente argumentos, recursos literarios y punto de vista narrativo. Desde Corte y Confección (cap. I ) hasta Ricami e Pizzi ( cap. VIII ) una narradora, a veces, en un presente continuo –“Hoy cenan solos”; otras, recordando -“Los años pasaron entre esperas y bienvenidas, lágrimas y regalos”- ;  otras, preguntando inocente, “por qué canal va a salir esto?”

II.- Creatividad y amenidad. Combinadas perfectamente para despertar y mantener la atención del lector. Cada relato parte de un argumento diferente, que siempre nos atrapa en su   inicio: -“Vos sabés que yo sé” -   y que luego se desarrolla con una extraordinaria soltura –“ El año llegó a su fin con baile de egresados de vestido largo(…) Las voces de Freddy Mercury y Gloria Gaynor nos hicieron bailar toda la noche”.

III.- Belleza. Un manto que se extiende, intangible, por todo el libro y que percibimos estética, visual y éticamente.  (Luego de la lectura) 

IV.- Originalidad. Describiendo, desde las rutinas cansinas de una pareja, hasta la inefable ternura infantil, pasando por toda la compleja historia del siglo veinte…

V.- Profundidad. Son ocho relatos que nos dejan un poso hondo y trascendente: terminada la lectura, reflexionamos, valoramos…

VI.- Veracidad. Enorme trabajo de documentación, perfectamente ensamblado, que hace creíble cada relato. (“Ricami e Pizzi” es una joya; y, sin embargo, “El remiendo”, esa ruta 40 hacia Bariloche…emociona).

VII.- Valores: Impregnándolo todo, valores positivos (amor, abnegación, sacrificio, entrega, heroísmo…)

VIII.- Cohesión: Interna, externa. Aquí ya influye la excelente combinación de texto y soporte. Gran trabajo técnico de diseño y edición, combinando tapas, libro. Vean la atractiva  portada.

IX. Títulos. Otro punto favorable. Para mi es importante que libros, textos,  relatos, tengan nombre. Es fascinante descubrir cada capítulo  –diferente- de Labores, en esos encabezados tan  expresivos: Punto de Arán, el Monograma,  Tricot,  Petit Point…

X.- Hilo conductor: Esa narradora, omnipresente. Cierras el libro y los ocho relatos son ocho capítulos de una peripecia vital que va desde la infancia feliz –“Vos sabés que yo sé que tu abuela tejía unos almohadones al crochet hermosos” –, hasta el hastío veraniego- “Le digo esto, y el protector solar derretido se me mete en los ojos y en la boca. ¡Que gusto asqueroso tiene!- pasando por todas las guerras del siglo XX (“Los bombardeos eran en Londres, y ardía Paris, pero a Roma no llegaban, y menos a la poderosa Génova.”)

…………………..

Ese placer, grandioso, de disfrutar de una magnífica lectura.

  
Epílogo

Y, no, no soy tendencioso. 

Don Rafael Silva Costoyas, uno de los pocos humanistas que van quedando en Compostela, leyó el libro y quedó encantado. 

Le gustaría conocer a la autora para hablar de literatura y, cómo no, de la posibilidad de editarlo y publicarlo en Galicia…palabras mayores !!!



En Compostela, perdido -como todos los años- en la Feria del Libro.

Mayo 2019

1 comentario:

  1. Profundamente conmovida y emocionada por tus conceptos sobre Labores. Mil, mil gracias!!!

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